Categoría del Evento: Pintura (Cultura y Arte) , Escultura (Cultura y Arte)
Del 05/02/2010 al 03/03/2010
Comentario
La Galería Salvador Díaz muestra el proceso de trabajo de un pintor y un escultor.
Alberto Bañuelos (Burgos, 1949) ha esculpido, con paciencia y sabiduría, el mármol de Carrara, el granito de Zimbabue, la piedra de Calatorao… Desde las pirámides de Egipto a la Spiral Jetty, trazada por Robert Smithson en 1970 a orillas del Gran Lago Salado de Utah, las piedras han vertebrado la Historia del Arte. La obra de Bañuelos no es sino un eslabón más en esta apasionante aventura. Tras exponer el trabajo de los últimos 25 años en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el escultor muestra en la Galería Salvador Díaz sus instalaciones más recientes, compuestas por decenas de maquetas en escayola, a través de las cuales se puede seguir el proceso creativo de las últimas tres décadas, y piedras, procedentes de distintos puntos del mundo, deconstruidas por el artistas, quien las dota así de una función simbólica. Rígidas e inflexibles, las piedras que establecen una relación intensa con Alberto Bañuelos se transforman en obras de arte que desafían al tiempo. “La piedra sabe que los hombres pacientes, como dice el refrán, cocerán una piedra con parsimonia hasta sacarle el caldo, y luego se lo beberán para obtener el saber de la piedra”, ha escrito Carlos Marzal, Premio Nacional de Poesía, sobre la obra de Bañuelos.
Simultaneamente en la planta superior, la Galería Salvador Díaz exhibirá el trabajo de Luis Gordillo (Sevilla, 1934), galardonado en 2007 con el Premio Velázquez de Artes Plásticas, titulado “Blancanieves y el Pollock feroz”, un monumental lienzo que irá acompañado por las fotografías y bocetos que el pintor realizó para materializar la obra. Desde sus orígenes, de los collages de 1958 a sus dibujos y cuadros abstractos del 63, en Luis Gordillo advertimos la herencia del surrealismo con toda su carga mentalista. En el proceso de su obra, la fragmentación y la reutilización de la imagen se ponen en comunicación con la búsqueda del automatismo expresivo. Poco a poco las formas geométricas van cobrando más importancia. La serialidad de las imágenes subraya el papel de la repetición en su fijación mental. La pintura deja de ser un registro exterior de la representación, una reduplicación física y perceptiva, estructurado sobre la línea y el color. Ya en los 90, hay una obsesión por la terminología y las imágenes de la biología, que son utilizadas en clave fantástica e irónica. La persistente presencia de la dualidad de la imagen a lo largo de todo el itinerario creativo de Luis Gordillo debe entenderse como un proceso continuo de disolución y regeneración, que sintetiza su concepción de la tarea artística.
Horario
L a V: 10.00 a 18.00 S: previa cita (5/02: 11.00 a 21.00)


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